Luisa, con su silencio, reproduce un viejo mecanismo, el del consentimiento.
Siempre quise parar este mecanismo, como se para de repente una vieja lavadora. Por eso he sacado a Luisa de casa, de sus hábitos de obligado cumplimiento, para acompañarla y, a la vez, descubrir el efecto de su ausencia, descubrir que nunca es tarde para alzar la voz, para expresar la propia voluntad.
Cuando surgió la idea de Luisa y su lavadora estropeada, pensé en la necesidad de escribir un guión sobre el doble sentido que puede adquirir el silencio en las mujeres de una determinada generación. El silencio puede edificar secretamente los hogares, como lo hace un bote con pequeños ahorros escondido al fondo de un cajón insospechado. Esta imagen concreta ha sido para mi la imagen de la economía familiar subterránea de las mujeres de una época. Luisa tenía que ser, sin duda, una de estas mujeres; mujeres que han sabido administrar con cautela los pocos recursos económicos de que disponían y construir con su dedicación incondicional la “bendita casa” (como reza el azulejo que decora el portallaves de la casa de Luisa).
Pero al mismo tiempo, el silencio de Luisa es también una renuncia, un abandono de sí misma, un gesto más de su sometimiento como ama de casa y esposa.
He intentado construir una historia sencilla, común, componer un breve capítulo en la cotidianeidad de un matrimonio y plantear la necesidad de que una palabra ajena altere el silencio de una soledad compartida. Paradójicamente, el ruidoso desencadenante, la lavadora -que mantenía a Luisa ocupada dentro del hogar-, le otorga ahora una posibilidad nueva, la de no estar en casa, la de poder ser ella misma.
“Luisa no está en casa” es la historia del nacimiento de una amistad. También es la historia de una ausencia, la de Luisa en casa. Y ¿por qué no?, podría ser la historia de una dulce y silenciosa venganza.
Es, además, la historia de unos objetos, de unas sábanas que viajan en una cesta, de una lavadora vieja que, a pesar de que ya no sirve para nada, se resiste a ser sustituida.